Los ángulos presentan la dificultad del cambio de dirección. Frecuentemente los niños hacen una curva en la esquina para mantener la continuidad de línea o levantan el lápiz al acabar la primera línea y después trazan la segunda, con lo cual no hacen un trazado continuo.
Se debe enseñar al niño a no levantar el lápiz, a pararse en el ángulo e iniciar desde ahí el cambio de dirección. Son útiles la ayuda gráfica de un punto rojo en la esquina y la ayuda verbal: «¡quieto!&rquo;. Con un poco de práctica y en poco tiempo podrán retirarse las ayudas y el niño hará los ángulos con sus esquinas.
Si se quiere, se pueden preparar algunas letras mayúsculas de imprenta, para que el alumno vaya trazándolas aunque no las haya aprendido todavía en el programa de lectura; por ejemplo la I, L, F, E, H, T.
Después se le enseñará a trazar el cuadrado. Siempre se le exigirá que respete la dirección correcta: se empieza por la izquierda y se traza de arriba abajo y de izquierda a derecha. Se hace, en primer lugar, el ángulo de abajo de la izquierda y se levanta el lápiz para iniciar la línea de arriba que va hacia la derecha formando el ángulo superior.
Con los niños que escriban con su mano izquierda se tendrá más cuidado porque les es más difícil que a los diestros.