Editorial: Perder tiempo es ganar tiempo

Perder tiempo es ganar tiempo

“Es el tiempo que has perdido con la rosa, lo que la hace tan importante”
Antoine de Saint-Exupéry. El principito

Las personas con síndrome de Down, como las tortugas o los caracoles, van despacio, muy despacio en ocasiones. Se mueven despacio, caminan despacio, piensan despacio. Bien es cierto que puede haber diferencias de una persona a otra y que, conforme van madurando y entrenándose, el ritmo de sus actividades ordinarias puede ir aumentando. Sin embargo, la lentitud es una seña de identidad del síndrome de Down en particular, y de las personas con discapacidad intelectual en general. Y su ritmo pausado suele activar en quienes les rodean la sensación de que están perdiendo el tiempo.

Acostumbrados al mundo rápido y vertiginoso en el que vivimos habitualmente, en el que todo es para ayer, siempre con prisas, corriendo de un lado a otro buscando quién sabe qué, su calma innata nos exaspera. Pero, ¿qué significa “perder el tiempo”? Todos disponemos del mismo tiempo, 24 horas cada día, por lo que el manido argumento de “no tengo tiempo para…” se basa en una falacia, ya que en realidad lo que tendríamos que decir es “prefiero dedicar mi tiempo a otras cosas”.  El tiempo no se gana ni se pierde, solo se emplea de diferentes formas.

Las personas con síndrome de Down emplean su tiempo de otra manera, a otra velocidad y para actividades distintas que los demás. En realidad, a poco que reflexionemos, nos daremos cuenta de que perder tiempo es ganar tiempo. Quienes tienen síndrome de Down, pierden el tiempo conversando con las otras personas, escuchando lo que les quieren decir y contando sus propias vivencias, a veces una y otra vez, sin importarles cuánto tarden, y otras veces sencillamente haciendo compañía, sin decir nada. Pierden el tiempo deteniéndose en cualquier lugar, contemplando una nube o mirando un perro que pasea por la calle, aunque quienes los acompañan vayan con prisa a cumplir con sus responsabilidades cotidianas. Pierden el tiempo caminando lentamente, dejándose llevar por el ritmo apacible de sus pasos, haciendo valer el adagio que afirma que caminar es pasar despacio las páginas de un libro, mientras que al correr no se ve más que la cubierta. Pierden el tiempo haciendo aquello que les gusta, y se “despistan” cuando les toca hacer lo que les desagrada. Pierden el tiempo jugando y disfrutando del silencio y de la tranquilidad.

Los demás sentimos terror ante la posibilidad de estar “perdiendo el tiempo” cuando nos paramos a conversar tranquilamente con alguien, cuando nos detenemos a contemplar un arcoíris, cuando caminamos despacio hacia nuestro destino, cuando no hacemos lo que tenemos que hacer. Más, ¿quién nos ha impuesto todo eso que “tenemos que hacer” más que nosotros mismos? Hasta cuando estamos de vacaciones o disponemos de un fin de semana planificamos agendas interminables y estresantes, de forma que el tiempo libre es casi siempre tiempo esclavo, relleno con actividades, en un enfoque de hiperactividad permanente e insaciable.

Quizás la función de las personas con síndrome de Down, la razón por la que están aquí, sea precisamente ayudar a la sociedad a recuperar la lógica de la lentitud, el poder de perder el tiempo o, para ser más exactos, de emplearlo de una forma más cercana a la vida, al día a día, al momento presente. ¿Y si la lentitud se convirtiera en un prisma con el que observar el mundo con ojos nuevos? ¿Y si, gracias a ellas, aprendiéramos a “perder el tiempo”, a pararnos, a mirarnos, a escucharnos?

Las personas con síndrome de Down son un modelo de paciencia, tranquilidad y lentitud, un ejemplo de cómo perder el tiempo para encontrarlo. A fin de cuentas, el tiempo es lo único que tenemos. El tiempo, más que oro, es vida.

Reivindicar la lentitud es reivindicar la vida. Perder tiempo es ganar tiempo.

NOTA:

En relación con las ideas recogidas en el presente editorial, los animamos a leer detenidamente el artículo principal de la Revista Virtual de este mes, que aborda el movimiento de educación lenta y sus beneficios para toda la comunidad educativa.

Comentarios  

+4 #1 RE: Editorial: Perder tiempo es ganar tiempoMargaret Mair 27-03-2026 12:41
Gracias por este editorial. Es un tema importante, casi urgente, para poder explicar cómo son las personas con síndrome de Down. Aún en los espacios que se supone los entiendan, a otros le cuesta tanto mirarlos de esta forma. La pausa es una de las virtudes más grandes que tiene mi hijo de 20 años. Es un maestro de vida para quienes están dispuestos a detenerse con él para observar el mundo de otra manera.
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+2 #2 RE: Editorial: Perder tiempo es ganar tiempoNéstor Raúl Ramírez Moreno 29-03-2026 20:23
Excelente y enriquecedor artículo. Muchas gracias por compartirlo.
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+2 #3 MARAVILLOSO EDITORIALSimone Clini 29-03-2026 22:10
Pensar todo lo que envuelve este diagnóstico como una bendicción no es para todos los ojos!
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+2 #4 RE: Editorial: Perder tiempo es ganar tiempoSaro 30-03-2026 20:11
"Deberíamos de imitar la actitud de las personas con síndrome de Down en vez de intentar introducirlas en el mundo vertiginoso y desenfrenado en el que los demás estamos inmersos."
La frase que cito más arriba se encuentra en el extraordinario artículo de la revista de este mes, y creo que es una de las cosas más bonitas y más profundas que he leído sobre el SD.
Agradezco a D. Emilio Ruiz su extraordinario artículo y lo felicito de todo corazón.
Un abrazo enorme.
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+3 #5 Perder tiempo es ganar tiempoVerónica Alonso 31-03-2026 06:04
Estimado/a:
Las palabras vertidas en esta editorial me parecen sabias, profundas y verdaderas.
Mi hija Catalina, portadora de Síndrome de Down, es un bella joven de 38 años observadora, tranquila y cariñosa. Su lentitud es extrema para hacer cualquier cosa. Sin embargo, después de vivir ya tantos años con ella queriéndola y protegiéndola he podido ver su capacidad de observación y su meticulosidad y he aprendido de ella que tal vez el mundo debiera lentificarse y cada uno/a de nosotros tendríamos que aprender de las personas con SD a no correr tanto, creo que seríamos más observadores, cuidadosos y sobre todo respetuosos del ritmo vital de los demás.
Aprovecho de felicitar y agradecer al equipo que trabaja en esta excelente revista, que desde hace ya mucho tiempo me acompaña y me permite reflexionar sobre aspectos importantes de la vida de nuestros hijos/as con Síndrome de Down.
Un saludo afectuoso
Verónica Alonso
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+2 #6 Para Verónica AlonsoSaro 31-03-2026 20:36
Hola, Verónica:
Me ha encantado tu comentario, y estoy totalmente de acuerdo con con lo que dices.
Les recomiendo a todos que se lean, despacito, el artículo de este mes que trata, precisamente, sobre el tema de la lentitud y que es un auténtico tesoro. A mí me ha servido de mucho. Yo diría que es un artículo "de cabecera", para tenerlo en la mesita de noche y leerlo y releerlo y aprender de lo que en él se dice.
Un abrazo para todos y todo el ánimo del mundo en este camino que recorremos con las personas con síndrome de Down.
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