Editorial: Contrafactual
Contrafactual
En lógica, se entiende por contrafactual un hecho, evento o situación que no ha ocurrido en el universo observable, pero que pudiera haber acontecido. Se opone a los fenómenos fácticos o existentes, denominados por ello actuales. Alison Gopnik profesora de psicología de la Universidad de Berkeley, California, utilizó este término para referirse a la capacidad humana de visualizar mundos posibles diferentes al real y de prever todas las posibilidades pasadas y futuras de los hechos. Esta capacidad es desarrollada ya por los niños desde edades tempranas.
Si un niño ensucia de barro con sus botas la sala de su casa, su madre le puede hacer ver qué habría ocurrido si se hubiese quitado las botas al entrar. Él es capaz de imaginar esa posibilidad, que no sucedió en la realidad, y actuar de forma distinta en situaciones futuras.
En cualquier circunstancia vislumbramos todas las rutas alternativas y las probabilidades de cada una. En función de ellas sentimos frustración o alegría, de acuerdo con la posibilidad que se hace real. No me siento mal por llegar tarde, sino porque había planeado ser puntual. De ahí que en una competición el que llega tercero puede sentirse más feliz que el segundo, en función de sus expectativas previas.
Los padres, al recibir un niño con síndrome de Down, se encuentran con un mundo que no se corresponde con el que habían imaginado, y eso es lo que les produce dolor y frustración. El niño que habían creado en su imaginación, el que habían visualizado como real aunque fuera ficticio, se concreta en otro niño, diferente al previsto, ni mejor ni peor, pero que choca con el niño soñado.
De ahí que el sufrimiento será mayor cuanto mayores fueran las expectativas de logro depositadas por los padres en su futuro hijo. Esa es la razón por la que, en ocasiones, son las familias de niveles socioeconómicos más elevados quienes sienten un dolor más acentuado (en el caso de que el dolor pudiera cuantificarse), pues el niño que reciben está mucho más alejado del que habían fantaseado, que en el caso de familias cuyas expectativas fueran más bajas.
En último término, el conflicto nace de la idea que tengamos respecto a lo que supone la educación de los hijos. Si criar un niño se entiende como convertir en realidad mi sueño de padre o de madre, como si se tratara exclusivamente de una concreción de algo creado en mi imaginación, lo más fácil es que lleguemos a la frustración y al desencanto. Los hijos rara vez son como los padres se imaginan o como quisieran que fuesen. Los hijos son como son y han de encontrar su propio camino en la vida.
Por el contrario, si entendemos que nuestro hijo es quien es, y lo aceptamos y respetamos como es, desde su dignidad como persona, que no es menor por contar menores capacidades, la realidad sencillamente nos mostrará lo que hay y, a partir de ese punto, podremos apoyarle en su recorrido hacia una vida plena.
A fin de cuentas, se trata de permitir al niño que sea quien es, acompañándole en su crecimiento, como un jardinero que no espera que la flor que cultiva llegue a ser de una determinada manera, sino que le proporciona tierra, agua, luz y abono, respetándola en su propio crecimiento y dejándola que llegue a ser lo que en potencia puede llegar a ser.




Comentarios
Quería darles las gracias por este excelente editorial y también por la publicación de un nuevo número de la Revista Vida Adulta.
Como suele pasarme, me quedo sin palabras para expresarles mi admiración y mi gratitud por su incesante, fructífero y más que necesario trabajo.
Un fuerte abrazo