Editorial: Matemáticas y síndrome de Down: aprendizaje para la vida
Editorial. Matemáticas y síndrome de Down
Las matemáticas y los cálculos numéricos son campos en los que las personas con síndrome de Down presentan habitualmente dificultades, pues contienen un importante componente de abstracción y conceptualización, dos de los puntos débiles característicos de la discapacidad intelectual.
La habilidad numérica es independiente de otras capacidades cognitivas y, en las personas con síndrome de Down, suele alcanzar logros inferiores a los obtenidos en otras destrezas, como la lectura y la escritura. Además, las dificultades lingüísticas, de memoria y de motricidad influyen directamente en el proceso de adquisición de los contenidos matemáticos.
Debido a la necesidad de dosificar los esfuerzos educativos dedicados a los niños con síndrome de Down, el aprendizaje matemático se ha dejado en ocasiones en un segundo plano, priorizando otros objetivos y contenidos considerados más prácticos y funcionales. Sin embargo, las matemáticas nos rodean y, aunque con frecuencia no seamos conscientes de ello, forman parte de nuestra vida cotidiana y están presentes en el día a día de todas las personas, incluidas aquellas con síndrome de Down.
Matemáticas en la vida diaria
Todo lo relacionado con el tiempo y el espacio se basa en conceptos matemáticos. Las formas, los tamaños y las medidas —longitud, altura, peso o volumen— aparecen en los objetos que nos rodean, en las distancias que recorremos, en la ropa que vestimos o en las recetas que cocinamos.
Las personas con síndrome de Down, como todas las demás, manipulan objetos, se desplazan, utilizan ropa y calzado de determinadas tallas y, en ocasiones, participan en la preparación de alimentos. Todas estas actividades requieren, en mayor o menor medida, el empleo de nociones matemáticas.
Aprender a manejar el tiempo
Para desenvolverse en el mundo actual es imprescindible disponer, al menos, de nociones elementales relacionadas con el reloj y el calendario. Comenzamos nuestras actividades a una hora determinada y, desde el momento en que nos levantamos, tenemos que gestionar el tiempo con el que organizamos nuestra vida.
Preguntas cotidianas que requieren comprender el tiempo:
- ¿A qué hora me tengo que levantar?
- ¿Cuánto tiempo puedo dedicar a ver la televisión?
- ¿Cuánto se tarda en realizar esta tarea?
- ¿A qué hora termina mi clase?
Estas son preguntas que los niños con síndrome de Down deberían aprender a responder para desenvolverse con mayor soltura en su vida diaria. Conocer y utilizar de forma eficaz el calendario, saber qué día es hoy o cuántos días faltan para el fin de semana son otros aspectos del manejo del tiempo directamente relacionados con las matemáticas.
El dinero y la inclusión social
Cuando hacemos la compra, necesitamos saber cuánto pesan los productos, qué cantidad queremos adquirir y cuál es su precio. El dinero es otro de los grandes campos matemáticos que es preciso dominar para alcanzar una inclusión social real.
Esto supone manejar monedas y billetes, conocer su valor y relacionarlo con los productos que queremos comprar. Es necesario comprender, por ejemplo, si con un billete de cinco euros se puede adquirir un refresco o si esa cantidad es suficiente para comprar un pantalón.
Teniendo en cuenta las cantidades económicas que muchas personas con síndrome de Down manejarán en su vida cotidiana, se ha propuesto en ocasiones que el conocimiento funcional de los números hasta el 100 puede resultar suficiente, pues rara vez necesitarán operar con cantidades superiores.
Aprender desde la experiencia
Las matemáticas se utilizan en la vida cotidiana para contar objetos, orientarse en el espacio y en el tiempo o realizar compras. Por ello, es preciso trabajar con planos y mapas, con el reloj y el calendario, con el dinero o con el periódico, y aprovechar todas las situaciones posibles para contar, ordenar, clasificar y resolver problemas que exijan pensar y buscar alternativas.
El aprendizaje se produce cuando se parte de la experiencia directa con los objetos, el espacio y el tiempo. Estos elementos constituyen el campo concreto de aplicación de los conocimientos matemáticos y permiten avanzar progresivamente hacia la representación simbólica de la realidad.
En todos los casos debe tenerse presente la funcionalidad de lo que se enseña. Si se aprenden las series numéricas, ha de ser con el objetivo de poder contar de dos en dos los números de una calle, de cinco en cinco los minutos del reloj o de diez en diez las monedas y los billetes.
En resumen: incluso sin abordar contenidos más complejos, como las operaciones o los problemas matemáticos, resulta evidente que el conocimiento de algunas nociones básicas de matemáticas es imprescindible para que las personas con síndrome de Down puedan incorporarse con naturalidad al mayor número posible de entornos sociales.
Este aprendizaje proporciona un doble beneficio. Por un lado, permite desplazarse por el espacio y el tiempo, contar objetos, medir cantidades y manejar el dinero. Por otro, ayuda a mantener la mente activa y a afrontar con mayor seguridad los retos que la vida va presentando.
Artículo recomendado
En relación con este editorial, animamos a nuestros lectores a consultar detenidamente el artículo de este mes, «Matemáticas para la vida», que analiza la relación entre las habilidades numéricas y la calidad de vida en personas con diferentes grados de discapacidad intelectual.



