Resumen: Asociación entre hipotiroidismo y depresión

Asociación entre hipotiroidismo y depresión en personas con síndrome de Down: un análisis retrospectivo

 

Gregory Sabel,  Alishah Ahmadi, Dhruba Podder, Olivia Stala, Rahim Hirani, Mill Etienne. (2025). Association Between Hypothyroidism and Depression in Individuals with Down Syndrome: A Retrospective Analysis. Life (Basel). 2025 Jul 28;15(8):1199.

DOI: 10.3390/life15081199

El síndrome de Down (SD) presenta el riesgo de que aparezcan diversas comorbilidades a lo largo de su vida, desde el nacimiento hasta su prematura vejez, entre las que se encuentra la disfunción tiroidea. La relación entre la disfunción tiroidea y los trastornos de ánimo, en especial la depresión en las personas con SD, requiere ser particularmente analizada. Los recién nacidos con SD muestran una frecuencia de hipotiroidismo congénito 28 veces mayor que los de la población general. Es frecuente la autoinmunidad tiroidea, con valores de autoanticuerpos tiroideos en el 26-39% de las personas con SD. El hipotiroidismo, caracterizado por la producción insuficiente de hormona tiroidea, es la forma más frecuente de disfunción tiroidea. Dada la semejanza de síntomas del propio SD y de la disfunción tiroidea, su diagnóstico puede ser más difícil, lo que subraya la importancia de analizar de forma regular la función tiroidea en el SD, como consta en los diversos programas nacionales de salud.

Se ha sugerido que las personas con SD tienen una especial vulnerabilidad que podría aumentar el riesgo de que desarrollaran depresión, incluidos sus factores neurobiológicos y su exposición a elementos estresores. Los estudios longitudinales indican que los síntomas depresivos y los problemas de carácter social tienden a persistir en la edad adulta, en contraposición con otros aspectos de conducta que mejoran con la edad. De ahí la importancia de definir la incidencia y factores de riesgo de depresión en estos pacientes, con el fin de mejorar su diagnóstico y su tratamiento.

En la población general, está bien documentada la asociación entre disfunción tiroidea y depresión. Se ha asociado el hipotiroidismo y el mayor riesgo de depresión en casos de hipotiroidismo abierto y en mujeres. Se ha asociado también el aumento de la hormona estimuladora de tiroxina (TSH) y anticuerpos tiroideos con la depresión y el riesgo de suicidio. Incluso se ha demostrado que el tratamiento de hipotiroidismo subclínico con tiroxina mejora los síntomas depresivos, e incluso que el tratamiento con T3 puede mejorar la depresión resistente a antidepresivos.

Pese a todos estos indicios, sigue siendo escasa e incierta la posible relación entre disfunción tiroidea y depresión en la población con SD. Nuestro estudio intenta aportar datos a esta problemática mediante la utilización de datos del National Impatient Sample (NIS), en 178.840 personas con SD. Concretamente, trata de determinar si las personas con SD con hipotiroidismo comórbido muestran mayores tasas de diagnóstico depresivo en comparación con quienes no tienen hipotiroidismo.

Se determinaron y rotularon los diagnósticos basándose en los códigos ICD-10, de acuerdo con los datos NIS. Se emplearon análisis de regresión linear para valorar la asociación entre hipotiroidismo y depresión en la cohorte SD, ajustando a factores demográficos como son la edad, la raza y el género.

Fueron muy marcadas las diferencias en la distribución demográfica. El total de la población en estudio fue de 140.420.378 personas inscritas en la base de datos NIS. En la población general, los individuos blancos representaron la mayoría (62,35%), seguida por los negros (14,66%) y los hispanos (11,9%). En la cohorte con SD, la distribución racial fue diferente: en los hispanos (20,10%), blancos (60,72%), negros (11,52%).

Especialmente importante fue la composición demográfica de las personas que mostraron la presencia concurrente de SD, depresión e hipotiroidismo: el 89,2% eran de raza blanca, 3,85% hispanos y 2,49% negros. También fue notable el patrón de distribución de género: mujeres 56,2% en la población general, mientras que predominaron los hombres en la población con SD (55,32%). En cuanto a la edad, la cohorte con SD mostró un perfil más joven: el 50,76% tenían menos de 18 años (en la población general, 14,97%). A la inversa en la población de más de 60 años: 43,14% en la población general y 8,68% en la cohorte con SD, lo que refleja la edad más joven de diagnóstico y la menor esperanza de vida en el SD.

El estudio mostró que las personas con SD muestran una prevalencia significativamente mayor de hipotiroidismo (29,88%) en comparación con la de la población general (10,28%). Además, las personas con SD e hipotiroidismo comórbido mostraron una mayor prevalencia de depresión (8,67%) que los que no tenían hipotiroidismo (3,00%). Estos resultados indican la posibilidad de que haya una asociación significativa entre hipotiroidismo y mayor riesgo de depresión en las personas con SD. Sin embargo, la cifra en conjunto de prevalencia de depresión en el SD (4,69%) fue inferior a la que se considera en la población general (12,27%).

Comentario: Este estudio pone de manifiesto claramente la necesidad de afinar en el análisis de la sintomatología y las pruebas clínicas a la hora de discernir y diferenciar el hipotiroidismo y la depresión. Su confluencia en el SD parece evidente. Más dudosos son los datos sobre la presencia de depresión en las personas con SD. La enorme disparidad en los criterios diagnósticos y en la distribución de edades prevalentes en ese estudio, dificultan objetivar este cuadro y explican las discrepancias en la literatura. Diagnosticar depresión en una persona con SD exige un fino discernimiento psiquiátrico, muy especializado, no siempre al alcance de una familia concreta.