Resumen: Perfiles de funciones ejecutivas

Perfiles de las funciones ejecutivas en las tareas diarias de los adultos con síndrome de Down.

Daniel Miezah, Melanie Porter, Jennifer Batchelor, Poli Gavria, Kelsie Boulton, Jessica Reeve. (2024). Everyday Executive Functioning Profiles in Adults with Down Syndrome.  J Autism Dev Disord (2024). https://doi.org/10.1007/s10803-024-06532-x

Las funciones ejecutivas en la vida diaria (FEVD) hacen referencia a las habilidades cognitivas de rango superior que son imprescindibles para que las personas funcionen fluidamente en la vida de cada día, dentro de un ambiente propio del mundo real. Tienen su sede en diversas regiones de la corteza prefrontal. La investigación de su presencia en las personas, tengan o no discapacidad intelectual, ha seguido dos modalidades: 1) el análisis personal de cada uno de sus componentes (atención, memoria de trabajo, planificación, capacidad para interrumpir una conducta, o para cambiar de tarea o para actualizarla, etc.) mediante tests individualizados que requieren diversas modalidades, ante un examinador, y 2) respuestas de los familiares y de los profesores a un cuestionario con preguntas que indagan comportamientos dirigidos por las FEVD de una persona: el Behaviour Rating Inventory of Executive Function (BRIEF). Si bien la primera modalidad ha servido para analizar las características propias de cada tarea vinculada a una concreta función ejecutiva, la segunda es universalmente considerada como más ecológica y reveladora del comportamiento de un determinado individuo en su mundo y en su vida real, especialmente apropiada para las personas con discapacidad intelectual. De esta modalidad existen diversas versiones de BRIEF según la edad: preescolar, escolar, adulto.

En muchos de los estudios realizados en personas adultas con discapacidad intelectual, incluido el síndrome de Down, se ha recurrido al BRIEF preescolar por pensar que se adaptaba mejor a su nivel mental. Sin embargo, se considera que no dan cuenta real de la situación de la función ejecutiva, y que lo que procede es valorarla con el BRIEF de adultos (BRIEF-A). Por eso el presente estudio analiza en 27 adultos con SD (entre 22 y 42 años) sus FEVD mediante el BRIEF-A. Además, analiza si existe una correlación entre los valores del CI y la evaluación conseguida en la prueba BRIEF-A.

El BRIEF-A consta de 75 afirmaciones agrupadas en nueve escalas clínicas que conforman dos Índices:

1) Índice de Regulación de la Conducta (IRC):

  • Inhibición (capacidad de controlar la conducta),
  • Cambios (capacidad para cambiar ideas entre situaciones),
  • Control emocional (capacidad para las emociones propias),
  • Autoinspección (capacidad para examinar su conducta)

2) Índice de Metacognición (IM):

  • Iniciación (capacidad para iniciar una tarea de manera independiente),
  • Memoria operativa (capacidad para guardar la información con el fin de poder terminar una tarea),
  • Planificar/organizar (capacidad para formular y evaluar los pensamientos y las acciones para alcanzar un objetivo),
  • Organización de materiales (capacidad para organizar las cosas),
  • Vigilar la tarea (capacidad para vigilar que la tarea está siendo bien hecha

La suma de puntuaciones de las 9 escalas conforma el Índice Global de Función Ejecutiva (GEC).

Los resultados indicaron que los adultos con síndrome de Down mostraron mayores problemas en el Índice Global de la Función Ejecutiva al compararla con la de los adultos con desarrollo ordinario de la misma edad cronológica. Además, mostraron déficits mayores de FEVD correspondientes a: Memoria operativa (26%), Planificación/Organización (41%), Vigilar la tarea (37%), Cambios (48%) e Índice de metacognición. Se apreciaron importantes variabilidades entre las personas en todas las capacidades de la función ejecutiva en las actividades diarias. Finalmente, no se apreció correlación alguna entre ninguna de las escalas clínicas de BRIEF-A (escalas clínicas, IRC, IM y GEC) y el CI.

Es de destacar en este estudio que no todas las escalas clínicas de BRIEF-A mostraron alteraciones. Esto significa que es conveniente analizar todas de manera periódica, y que no es válido generalizar el resultado obtenido en una persona con síndrome de Down a toda la población. Igualmente interesantes son dos resultados: no se apreció una correlación entre el nivel de las escalas y el CI, y existió una enorme variabilidad en el perfil de las escalas entre los distintos individuos.

Comentario: Es importante la reflexión sobre la necesidad de diferenciar, de manera práctica y dentro de unos límites, los resultados del CI y las posibilidades de las funciones ejecutivas en la vida diaria en cada persona con síndrome de Down. En eso consiste la acción educativa auténtica, responsable e individualizada, que mira al desarrollo futuro y al modo en que esa persona se va a desenvolver en el mundo, al alcanzar la edad adulta.