Política de Cookies DownMediaAlert ― Abril 2025, N. 79 - Síndrome de Down

DownMediaAlert ― Abril 2025, N. 79

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  1. Aplicación alelo-específica de tecnología CRISP-Cas9 para anular el cromosoma 21 extra en células trisómicas.
  2. Analizar el contexto para mejorar los resultados: investigación y buenas prácticas.
  3. Un paso más en el conocimiento de la etiología de carácter dis-inmunitario del Trastorno de Regresión en el Síndrome de Down.
  4. Estrés, ansiedad y afrontamiento en adultos con síndrome de Down: un estudio exploratorio con co-investigadores (adultos con síndrome de Down).
  5. La paternidad (padre/madre) eficiente y efectiva en las familias con hijos con síndrome de Down.

 

  1. Aplicación alelo-específica de tecnología CRISP-Cas9 para anular el cromosoma 21 extra en células trisómicas

Hashizume, R., Wakita, S., Sawada, H., Takebayashi, S., Kitabatake, Y., Miyagawa, Y., Hirokawa, Y.S., Imai, H., Kurahashi, H. (2025). Trisomic rescue via allele-specific multiple chromosome cleavage using CRISPR-Cas9 in trisomy 21 cells. PNAS Nexus, 2025, 4. pgaf022. https://doi.org/10.1093/pnasnexus/pgaf022.

El silenciamiento o la desaparición del tercer cromosoma 21, cuya presencia en el núcleo de las células es origen de las anomalías que son propias del síndrome de Down (SD), es el método que, definitivamente y por completo, “curaría” el SD.

El primer intento experimental, realizado en células trisómicas obtenidas y aisladas de tejidos de una persona con SD, fue descrito en el año 2013 cuando el grupo dirigido por la Dra. Jeanne B. Lawrence descubrió que el tránsito XIST (un ARN de larga longitud que, en situaciones fisiológicas, inactiva a uno de los dos cromosomas X presentes en las células de la mujer), era capaz también de destruir uno de los tres cromosomas 21 cuando era inyectado convenientemente a una célula trisómica 21. Ver: https://www.downciclopedia.org/genetica/novedades-en-genetica-del-cromosoma-21/2649-articulo-12-julio-2013.html  

En este estudio, un equipo de investigadores japoneses demuestra la eficacia de un nuevo método para anular secuencias de ADN del cromosoma 21, e incluso de destruirlo por completo: la aplicación de la técnica CRISPR-Cas9. El estudio ha sido realizado también en células aisladas de sujetos con trisomía 21 (1).

El método consiste esencialmente en identificar mediante un ARN, que actúa a modo de guía, el segmento de ADN cromosómico que se quiere modificar. Al ARN se asocian proteínas Cas (nucleasas), y dirige su trabajo como tijeras moleculares que cortan el ADN en el sitio elegio. A continuación, se procede a silenciar el gen que nos interesa, o repararlo, o transformarlo con otro segmento modificado de ADN.

El estudio del equipo japonés consta de varias etapas. En primer lugar, identificó el origen del tercer cromosoma 21 presente en las células: si es materno (lo más frecuente) o paterno. Porque, aunque ambos son muy similares en la composición y secuencia de sus genes, puede haber pequeñas diferencias entre ellos; y de lo que se trata es de anular uno de los duplicados., sea el materno o el paterno.

Una vez conocido el origen de la duplicación, se dirigió la técnica CRISPR-Cas9 hacia uno de los cromosomas duplicados, a los que aplicó más de 50 herramientas CRISPR-Cas9. De ese modo consiguió cortar el cromosoma 21 extra en numerosos fragmentos hasta conseguir su total destrucción. Es decir, restituyó la normalidad cromosómica en las células trisómicas al tener tan solo un cromosoma 21 materno y otro paterno.

La aplicación de elementos capaces de inhibir la reparación que normalmente trata de restaurar una fragmentación, aceleró el proceso destructivo del cromosoma. Finalmente, el estudio demostró que la técnica utilizada no solo era útil para destruir el cromosoma 21 extra en células madre pluripotentes sino también en células ya diferenciadas, tanto en fase de división celular como en fase de reposo.

Comentario: La brillantez de estos hallazgos es incuestionable y abre nuevas perspectivas. Pero son también incuestionables las enormes dificultades técnicas para reproducir esta serie de actuaciones in vitro a situaciones in vivo, que redunden en la supresión real del cromosoma 21 extra en el ser humano, sea total o parcialmente.


  1. Analizar el contexto para mejorar los resultados: investigación y buenas prácticas.

Karen A. Shogren. (2025). Analyzing context to improve outcomes: Research and best practices. Siglo Cero, vol. 56 (1), 2025, enero-marzo, pp. 31-42. DOI: https://10.14201/scero.32214.

Aunque se reconoce ampliamente que el contexto tiene mucho que ver en las vidas de las personas con discapacidad intelectual y del desarrollo, se ha echado en falta una definición clara y operativa del contexto en este campo. Ya en 2014, tras una amplia revisión de la literatura, propusimos la siguiente definición: El contexto es un concepto que integra la totalidad de circunstancias que abarcan la atmósfera en que se desarrolla la vida humana y el funcionamiento humano. El contexto puede ser contemplado como una variable independiente y como una variable actuante. Como variable independiente, el contexto incluye las características personales y ambientales que, por lo general, no son manipulables, como por ejemplo, la edad, la lengua, la cultura y la etnia, el sexo y la familia. Como variables actuantes, el contexto incluye las organizaciones, los sistemas, las políticas y prácticas sociales que pueden ser manipuladas para mejorar el funcionamiento. Como concepto integrador, el contexto ofrece un marco para: a) describir y analizar los aspectos del funcionamiento humano, como son los factores personales y ambientales, la planificación de apoyos, desarrollo de políticas; y b) delinear los factores que afectan, tanto positiva como negativamente, al funcionamiento humano.

Al aplicar esta definición a lo largo de estos años, hemos identificado seis supuestos que son esenciales para aplicarla:

  1. El funcionamiento humano se ve influenciado por el contexto.
  2. El contexto es multifactorial, multidimensional e interactivo.
  3. Se comprende mejor el contexto desde la perspectiva del individuo y de sus valores, de los objetivos personales y de los deseos personales.
  4. El contexto influye en el funcionamiento humano al actuar como una variable independiente o como una variable actuante.
  5. El contexto es observable y medible.
  6. Se pueden elaborar contextos responsables con capacidad para mejorar los resultados personales.

La comprensión multidimensional del contexto proporciona un marco que permite considerar de manera completa al contexto como multifactorial, actuante en múltiples niveles e interactivo. Multifactorial se refiere al conjunto de factores personales y ambientales que influyen en las vidas de las personas a través de los contextos. Son factores que conforman la cultura y sus consecuencias y reflejan los factores globales que pueden facilitar u obstaculizar resultados muy valiosos. La multiplicidad de niveles se refiere a las capas o estratos de influencia dentro de las cuales los factores contextuales dan forma al modo en que las personas viven, aprenden, trabajan y disfrutan de la vida: niveles micro (el más próximo al individuo); meso (vecindad, comunidad, organización); macro (la sociedad, la cultura, lo sociopolítico). Finalmente, el contexto es interactivo por cuanto los factores operan a través de los niveles de influencia.

Esta conceptualización del contexto como un fenómeno vivo y multidimensional, con estas tres propiedades vinculantes, nos ofrece un marco comprehensivo capaz de dirigir nuestro análisis de los múltiples factores que dan forma a la vida de una persona, con el objetivo de incidir adecuadamente sobre el contexto y, en consecuencia, mejorar los resultados personales y sociales.

En conclusión: Las transformaciones en el campo de la discapacidad intelectual y del desarrollo están avanzando al incorporar una visión compartida que trata de actualizar para estas personas el paradigma de “ciudadanía compartida”: su plena implicación y participación en todos los aspectos de la sociedad. Para mejorar la adopción e integración de este paradigma, resulta esencial comprender el contexto con el fin de utilizarlo de un modo que sirva para elaborar un análisis contextual, consistente en: a) determinar los amplios factores contextuales que dificultan u ocultan el cambio y las fuerzas necesarias para que ese análisis incremente el impulso y la receptividad para ese cambio; b) desvelar los medios que promuevan la adopción y aplicación, especialmente en los cambios sistémicos; c) encontrar maneras de incrementar la habilidad o maestría para hacer que el cambio sea real. Así se avanzará en esa ciudadanía compartida que conducirá hacia una mejora de los logros personales.

Comentario: Uno de los mayores avances en el mundo de la discapacidad intelectual y del desarrollo ha sido la incorporación del concepto de “ciudadanía compartida”, tanto en la teoría como en la práctica. Pero ha de ajustarse al individuo real, con sus limitaciones y sus capacidades. Y nada mejor para ello que adentrarse en el concepto del “contexto” y de su análisis, porque es lo que nos permitirá averiguar las posibilidades y aplicaciones que aporta una cabal comprensión de la realidad del individuo situado en su propio entorno.


  1. Un paso más en el conocimiento de la etiología de carácter dis-inmunitario del Trastorno de Regresión en el Síndrome de Down.

Jonathan D. Santoro, Neetha Paul Eduthan, Mellad M. Khoshnood, Saba Jafarpour, Natalie K. Boyd, Benjamin N. Vogel, Lina Nguyen, Lilia Kazerooni, Eleanor Britton, Hannah R. Lyford, Matthew D. Galbraith, Angela L. Rachubinski & Joaquin M. Espinosa. (2025). Evidence of blood–brain barrier dysfunction and CSF immunoglobulin synthesis in Down Syndrome Regression Disorder. Annals of Clinical and Translational Neurology. doi: 10.1002/acn3.52299

El objetivo de este estudio fue evaluar las señales o marcas de naturaleza proteómica, metabolómica e inmunológica que se encuentran presentes en el líquido cefalorraquídeo (LCR) de personas que padecen el Trastorno de Regresión en el Síndrome de Down (TRSD). Para ello, los autores compararon la presencia e intensidad de estas señales en el LCR de tres grupos de personas: 34 individuos con TRSD, 22 individuos sin SD pero con claros trastornos neuroinflamatorios y 27 individuos neurotípicos sin trastorno alguno (pero que habían requerido obtener LCR para descartar otros problemas). Además, evaluaron la posibilidad de que estas biomarcas mostraran alguna relación con las características clínicas observadas en el TRSD y los resultados terapéuticos en cada persona.

En el análisis proteómico se identificaron docenas de proteínas con niveles que habían subido o bajado de manera concordante en los grupos TRSD y neuroinflamatorio control, frente a los del control neurotípico. Muchas de las proteínas elevadas en esos dos grupos son propias de las respuestas inmunoadaptativas. Lo que indica la presencia de una producción intratecal de anticuerpos como respuesta humoral en el SNC. También se apreció, especialmente en el grupo TRSD, un incremento de proteínas que son factores implicados en las cascadas interconectadas del complemento y la coagulación. Asimismo, se observó aumentos de factores propios de proteínas plasmáticas de origen hepático, especialmente manifiestos en el grupo TRSD. En conjunto, pues, cabe hablar de una manifiesta presencia, en el LCR de los individuos con TRSD, de signos neuroinflamación junto con ruptura o desorganización de la BHE.

En el análisis metabolómico de nuevo se apreció una significativa concordancia en el patrón global de cambios de los dos grupos, el TRSD y el neuroinflamatorio respecto al grupo control sano. Pero se apreciaron diferencias entre los dos primeros. Por ejemplo, hubo elevación de la dopamina en el grupo neuroinflamatorio y no en el TRSD; lo mismo sucedió con kinurenina, un catabolito del triptófano que se origina durante la activación inmunitaria. En cambio, en el grupo TRSD hubo claros aumentos de timidina, butanoil-l-carnitina, nicotinamida y muchos ácidos grasos, que no se apreciaron en el grupo neuroinflamatorio. En conjunto se puede hablar de una profunda disregulación en el SNC de los casos con TRSD.

Al analizar posibles correlaciones entre los cambios observados en la proteómica de los pacientes con TRSD y sus síntomas clínicos, sólo se apreciaron diferencias significativas en la catatonía. Los casos de TRSD sin catatonía mostraron diferencias específicas en los biomarcadores proteicos al compararlos con los de los sujetos control, que no se observaron en quienes presentaron catatonía: aumento de varias proteínas y disminución de alguna otra. En conjunto, cabe concluir que la heterogeneidad de los síntomas que se aprecian en el TRSD podría ir acompañada de una diversidad en los signos moleculares subyacentes.

A la vista de todos los resultados, se puede afirmar que el TRSD está caracterizado por: a) un perfil inmunológico que recuerda a otras alteraciones neuroinflamatorias, incluidos los cambios en el LCR que por lo general no se observan en el compartimento periférico de la inmunidad de las personas con SD; y b) la presencia insólita de múltiples proteínas en el LCR provenientes del suero sanguíneo (unas derivadas del hígado y otras derivadas de los eritrocitos). Esto indica, por una parte, la muy posible etiología inmunológica de los síntomas que se observan en el TRSD; y, por otra, la pérdida de la integridad de la barrera hematoencefálica, que quizá actuaría como un factor impulsor y determinante en la patogenia neuroinflamatoria. Esto explicaría la alta frecuencia con que la terapia con inmunoglobulinas mejora significativamente la sintomatología propia del TRSD.

En estudios anteriores, se comprobó que los fenotipos de carácter clínico eran pobres predictores de la respuesta a diversas medidas terapéuticas. En el presente estudio se ha observado que la presencia de catatonía, frecuente por otra parte (75%), mostraba asociación con un específico perfil proteómico, la depleción de FTO y la elevación de PNOC, HLA-A, SIGLEC14, FCGR2A y LEFTY2. Se había comprobado también que los pacientes sin catatonía son más refractarios al tratamiento, especialmente al inmunoterapéutico. Por lo que cabe preguntarse si, en los individuos con TRSD que no muestran catatonía, pueden operar diferentes mecanismos fisiopatológicos que tengan un menor componente inmunológico, quizá con una menor implicación del complejo interferón. ¿Se trataría en tales casos de una enfermedad psiquiátrica con un perfil clínico sintomático afín al de los criterios diagnósticos propios del TRSD? Dilucidar esta diferencia en el mecanismo etiopatogénico es tema importante porque repercutiría en la selección de abordajes terapéuticos, resultados y pronóstico.

Comentario: Es difícil encarecer más la importancia de este trabajo, tanto para conocer más en profundidad las peculiaridades fisiopatológicas del síndrome de Down en sí mismo, especialmente en la versión de su realidad neuro-inmuno-reactiva, como para afrontar el tratamiento de un trastorno tan destructivo como es el TRSD. La brusca aparición de una grave reacción inmunitaria en el cerebro en las etapas de juventud y primera adultez, que se suma al estado de neuroinflamación crónica propia del SD, nos obliga a estar especialmente cautelosos con aquellas situaciones que, por su connotación estresante, podrían ser desencadenantes del trastorno.

Para una descripción completa en español sobre la neuroinflamación crónica y la disfunción inmunitaria en el síndrome de Down, ver la revisión publicada en la revista Siglo Cero, marzo 2025: https://doi.org/10.14201/scero.32215


  1. Estrés, ansiedad y su afrontamiento en adultos con síndrome de Down: un estudio exploratorio con co-investigadores (adultos con síndrome de Down).

Ashley Scott, Ryan Gould, Liam Quidore, Keryden Koeut- Futch, Emily Bock, Prisha Sujin Kumar, Staci Christensen, Augusta Edouard, Benjamin Golden, Eden Rapp, Kaethe Sigelko, Alexis Sokoloff, Caley Versfelt, Eric Rubenstein. (2024). Stress, Anxiety and Coping in Adults with Down Syndrome: An Exploratory Co- Research Study. Journal of Applied Research in Intellectual Disabilities, 2024; 38:e13311 https://doi.org/10.1111/jar.13311

La originalidad ―e importancia― de este estudio radica en el hecho de que ha sido ideado, organizado y ejecutado conjuntamente por un grupo de investigadores profesionales y un grupo de personas con síndrome de Down (SD). De ahí el término empleado: “Co-Research Study”. Por otra parte, el tema analizado, como es la presencia de estrés y ansiedad experimentados por las personas con síndrome de Down, resulta preocupante por cuanto antecede a la depresión, predominante entre los problemas de salud mental de estas personas. Abundan los estudios sobre salud mental y resiliencia en cuidadores y hermanos, pero no en las propias personas con SD, y menos los que abordan este tema de manera directa, preguntando a los propios adultos con SD sobre sus experiencias y vivencias.

La co-investigación es una forma de actividad investigadora participativa, en la que colaboran y se implican equitativamente los investigadores y las comunidades que son el centro de interés del tema investigado. Los miembros de estas comunidades participan de forma intencionada en todas las etapas del proceso, desde el diseño de las cuestiones a realizar, recogida de datos y análisis. De este modo se cierra la brecha entre las personas con discapacidad y los investigadores que tradicionalmente las estudian. Dada la importancia de la salud mental, la metodología co-investigadora es una aproximación innovadora y necesaria para comprender mejor temas de salud mental que atañen a las personas con SD.

Nuestro equipo estuvo formado por sujetos con y sin SD, realizaron una encuesta online dirigida a adultos con SD con el fin de comprender mejor cómo experimentan y afrontan temas de salud mental, concretamente el estrés y la ansiedad, y analizamos las estrategias que emplean para superarlos. Hubimos de elaborar las preguntas de la encuesta para definir bien el estrés y la ansiedad y las preguntas relacionadas, dirigidas a los adultos de manera que entendieran bien los términos, con la inestimable ayuda de nuestros co-investigadores. El estrés fue definido para los participantes como un sentimiento común de sentirse bajo presión, molestos, sobre algo que estaba sucediendo; y la ansiedad como la preocupación o temor relacionados con las actividades de la vida diaria. Las definiciones fueron consensuadas por todo el equipo, incluidos los co-investigadores. Nuestras preguntas incluían respuestas de selección múltiple que exigían un análisis cuantitativo y cualitativo. Se incluyeron también dos preguntas de respuesta abierta para que compartieran qué esperaban, en relación con su salud mental, por parte de sus amigos, familia, cuidadores y profesionales médicos.

Fueron 60 los participantes que respondieron total o parcialmente a la encuesta. Requirieron ayuda para responderla el 75%. El 83% declaró haber experimentado estrés algunas veces o con frecuencia: en casa, en la escuela o en el trabajo. El 64,1% señaló que a veces el estrés les impedía cumplir con sus responsabilidades. El 57,7% indicó haber sentido ansiedad algunas veces, y el 25 % declaró no haberla sentido nunca.

En cuanto al afrontamiento, el equipo identificó cuatro categorías de respuesta: social, creativa, mental y física. Quienes tenían empleo con mayor frecuencia de mecanismos de carácter social.

En las preguntas de respuesta abierta relacionadas con “qué pedirían a amigos, familia y profesionales sobre la salud mental de las personas con SD”, tema común de las respuestas para familia y amigos fue que comprendieran la necesidad de conexiones sociales, empatía, ayuda, que comprendan que sus necesidades puedan deberse a problemas de salud mental, independientes de lo que es el síndrome de Down. Respecto a los profesionales médicos, que les entiendan mejor, que conozcan lo que es la salud mental en una persona con SD, que sus terapias no se limiten a simplemente hablar sino recomendar métodos como la terapia mediante el arte, o mediante el movimiento.

Si no se tienen en cuenta los síntomas de estrés y ansiedad, pueden evolucionar a trastornos de salud mental o física más serios. Pero constatamos que los adultos con SD saben emplear diversos métodos de afrontamiento y apoyo para su estado mental: hablar con sus compañeros de trabajo o sus familiares. El empleo tiene un impacto muy positivo en su calidad de vida. Saben desarrollar resiliencia y disfrutar de su vida de maneras diversas. La actitud inclusiva en la sociedad ciertamente facilita las conexiones que promueven importantes mejoras en su calidad de vida.

Comentario: Este estudio indica que los adultos con SD padecen y muestran estrés y ansiedad, lo que pone en cuestión ciertos estereotipos sobre su bienestar psicológico: la denominada “ventaja del síndrome de Down”. Es preciso conocer sus problemas de salud mental para ayudarles mejor a ellos y sus familias, acudiendo a los recursos de profesionales competentes capaces de interpretar y aconsejar lo más conveniente. Es necesario, también, que los acompañantes están atentos a sutiles signos en su comportamiento que indiquen la presencia de una situación de estrés y ansiedad, en especial cuando la capacidad de lenguaje se vea limitada.

Es de alabar la utilización real de los adultos con SD como “co-investigadores”.


  1. La paternidad (padre/madre) eficiente y efectiva en las familias con hijos con síndrome de Down.

Masoumeh Saki, Masoud Asadi & Keyvan Salehi. (2025). Characteristics of effective parenting for children with Down syndrome: a systematic review. International Journal of Developmental Disabilities. https://doi.org/10.1080/20473869.2025.2456779

La paternidad es factor determinante que juega un papel importante en la calidad del crecimiento de los hijos. En estos tiempos, es uno de los mayores desafíos para los padres. Es un factor decisivo y efectivo que juega un importante papel en la patología y calidad de vida del crecimiento de niños y adolescentes. En el caso de los hijos con necesidades especiales, incluidos los hijos con síndrome de Down (SD), los retos son mayores. Una paternidad eficiente ayudará a que las familias con estos hijos se hagan más fuertes y más estables, y aumentar la confianza en sí mismos de todos sus miembros.

El objetivo de este estudio es identificar las prácticas y estrategias de paternidad que han demostrado ser eficientes respecto a los hijos con SD, mediante el análisis y revisión de la literatura publicada hasta ahora. Se centra en 5 dominios clave como son: la personalidad, la comunicación, las conductas parentales, las características de sus actitudes y de su espiritualidad. Al indagar en estas áreas, el estudio quiere centrarse en una pregunta básica: ¿Cuáles son las características y conductas esenciales de los padres, que apoyan de una manera eficiente el desarrollo y bienestar individuales de los hijos con SD?

Para ello recurre a revisar sistemáticamente los estudios publicados hasta la fecha mediante búsqueda en bases de datos de su propio país (Irán, 47 documentos) e internacionales (Science Direct, PubMed, Eric y Elsevier, 129 documentos). Tras la evaluación PRISMA y subsiguientes análisis (estrategia de Altheide) en función de la exigencia de contenidos, obtuvieron 20 documentos para el estudio: 5 nacionales y 15 internacionales. Del análisis de estos estudios extrajeron 5 características o categorías principales con sus correspondientes subcategorías:

  1. Personalidad de los padres: Competencia, sentimientos positivos sobre sí mismos y sobre su hijo, rasgos de la personalidad, compatibilidad.
  2. Relaciones: Relación con el hijo con SD, relación con los familiares, relación con la comunidad.
  3. Conductas propias de la paternidad: Cómo tratar al hijo, responsabilidades respecto al hijo.
  4. Actitudes: Perspectivas por el hecho de tener un hijo, pensar en positivo, atisbar el futuro.
  5. Dimensión espiritual: Encontrar un significado a la vida, valores espirituales-religiosos.

Y de estas categoría y subcategorías se desprendieron 103 claves: 32 para la dimensión de personalidad, 28 para la dimensión de paternidad, 23 para la de comunicación, 10 para la de actitudes y 9 para la de espiritualidad. Del análisis de estas claves cabe destacar algunas consideraciones.

 Es evidente que la personalidad de los padres, manifestada de múltiples maneras, impacta significativamente sobre el modo con que van a actuar con su hijo con SD, que influirá en su desarrollo físico y emocional. El establecimiento de relaciones juega un papel importante, incluidas las relaciones con otras familias, un hecho frecuente a través de las organizaciones específicas sobre el SD. En cuanto a las conductas propias de la paternidad, destaca el dato de cómo perciben a su hijo, como un ser humano valioso en sí mismo, cómo esta percepción promueve el apoyo que han de prestarle para su mejor desarrollo e interacción social, cómo han de adaptar la vida familias con un nuevo estilo. Las actitudes positivas, por su propia naturaleza, tratan de ver el lado positivo de su hijo y el modo activo de actuación pensando en el futuro. La dimensión espiritual abarca los valores y creencias, tanto religiosos como no religiosos. Los padres que tratan de encontrar el significado y el propósito de sus experiencias vividas se adaptan más fácilmente a situaciones difíciles; la creencia en Dios se revela como expresión de una creencia personal y ayuda a reforzar la esperanza y enfrentarse a los retos de cada día.

Los resultados obtenidos en esta revisión de estudios deben ser tenidos en cuenta por parte de los profesionales, a la hora de informar, educar y ayudar a las familias en su tarea de promover el desarrollo de su hijo con SD.

Comentario: Este estudio que analiza y resume trabajos muy significativos sobre el tema de la paternidad, confirma la necesidad de que los padres sean cálidamente atendidos desde el primer instante del diagnóstico, y reciban, junto a una información veraz y actualizada, un sentimiento de apoyo positivo. Es responsabilidad de las muchas asociaciones e instituciones relacionadas con el SD mantener vivos sus programas de formación a las familias, en línea con las ideas y sugerencias ofrecidas por este trabajo.